3.26.2024
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Innovación: una nueva forma de medir el tamaño de la empresas

Esta nueva perspectiva permite comprender, de manera más completa y precisa, la escala y la influencia de una empresa en el mundo actual. considerando el impacto social y ambiental junto con la capacidad de adaptación y el potencial de crecimiento que demuestran.

La innovación es tanto sobre tener una idea como tener una oportunidad. Para el Movimiento B, el proceso de evolucionar nuestros estándares de certificación presenta muchas oportunidades, entre la que destaca la propuesta de cambiar la manera en que definimos el tamaño de las empresas. 

Esto se debe a los efectos de la externalización y la automatización, que a veces conducen a discrepancias de tamaño, cuando el número de la fuerza laboral se mantiene igual o incluso disminuye, mientras otras medidas de tamaño aumentan. 

¿Cuáles son los cambios propuestos?

Actualmente, la Evaluación de Impacto B define el tamaño de una empresa utilizando el número de colaboradores. No obstante, dentro de los estándares preliminares, proponemos que también se considere el monto de ingresos para determinar el tamaño en función de cuál caiga en un nivel de categoría más alto. 

Adicionalmente, proponemos agregar dos categorías de tamaño: X Grande y XX Grande. La tabla a continuación muestra estos cambios y los límites para cada categoría.

Ejemplos:

  • Una empresa con 65 trabajadores y USD $100 millones en ingresos sería grande.
  • Una empresa con 55 trabajadores y USD $9 millones en ingresos sería mediana.

¿Por qué es importante?

Nuestros estándares consideran el tamaño de una empresa porque es un resumen de su capacidad, impactos potenciales y responsabilidad frente a los desafíos globales. Por ese motivo es que esperamos más de las empresas más grandes. Por lo tanto, ¿qué significa "más grande"? ¿Qué determina el tamaño de una empresa? 

En la primera consulta pública en 2022, varios interesados preguntaron si se habían considerado otras medidas, como los ingresos o las ganancias. También recibimos comentarios del Consejo Asesor de Estándares y verificadores de B Lab sobre la discrepancia de tamaño que causa la externalización del trabajo. 

En resumen, la externalización puede reducir el número de trabajadores sin disminuir otras medidas de tamaño, lo que resulta en discrepancias percibidas. Por citar algunos ejemplos, en la industria de la confección, la fabricación casi siempre se externaliza a países con costos laborales más bajos; una marca de ropa rara vez posee una fábrica. 

En la industria de alimentos y bebidas, es un poco más común que las marcas sean propietarias de sus fábricas, mientras que el cultivo de ingredientes todavía suele externalizarse. Mientras tanto, es común que en todas las industrias se externalicen servicios comerciales, como limpieza, seguridad y marketing. 

Por otro lado, y a medida que entramos en una nueva era de innovación tecnológica, muchas partes de un negocio, como servicios al cliente, administración y ventas, cambiarán con la inteligencia artificial (IA). En este contexto, la IA tiene el mismo efecto que la externalización, ya que es un cambio que verá disminuir el número de trabajadores sin necesariamente disminuir los ingresos. 

Los estándares que adaptan los requisitos basados solo en el número de trabajadores son vulnerables a discrepancias de tamaño. Más importante aún, esta discrepancia significa que los estándares pueden recompensar inadvertidamente a las empresas que externalizan o utilizan la automatización con requisitos más fáciles. 

Desde el Movimiento B, no vemos la externalización o la automatización como inherentemente malas. Sin embargo, creemos que los estándares deben tener en cuenta su potencial para distorsionar las medidas de tamaño de la empresa.

¿Qué hacen otros estándares?

Sorprendentemente, adaptar los requisitos al tamaño de la empresa no es común. Por ejemplo, GRI, el Estándar de Comerciante de Fairtrade International, o la Comunicación sobre el Progreso del Pacto Mundial de las Naciones Unidas (entre otros), son todos agnósticos al tamaño. Y cuando existe, el tamaño casi siempre se define por el número de colaboradores.

En la UE, las categorías de tamaño acordadas determinan el alcance de las regulaciones. Por ejemplo, las Normas Europeas de Informes de Sostenibilidad se aplican a las grandes empresas, definidas como aquellas que cumplen dos de tres umbrales en número de trabajadores, volumen de negocios (es decir, ingresos) y balance (es decir, activos). Algunos otros estándares, como SBTi, se han alineado con este enfoque. 

Crucialmente, a pesar de considerar múltiples medidas, el enfoque de la UE no aborda la externalización o la automatización. Por lo tanto, una empresa que externaliza toda la fabricación tendrá menos trabajadores y menos activos, lo que significa que se reasignan a una categoría más pequeña. O dicho de otra manera, la externalización y la automatización podrían reducir los requisitos de informes de una empresa.

¿Qué hicimos?

Para desarrollar el nuevo enfoque, adaptamos el modelo de la UE anterior de dos maneras. Primero, eliminamos "activos" porque nuestros interesados sintieron que eran menos indicativos que los ingresos y porque su verificación puede ser muy compleja. En segundo lugar, conservamos los ingresos como segunda medida e introdujimos una lógica de "cualquiera que sea mayor" para que se reasigne hacia arriba.

¿De dónde provienen nuestros datos?

Los estándares actuales para la Certificación B definen el tamaño de una empresa únicamente en función del número de trabajadores a tiempo completo (FTE, por sus siglas en inglés). Las categorías de tamaño son las siguientes:

  • 0 (o propietario único)
  • 1-9
  • 10-49
  • 50-249
  • 250-999
  • 1,000 en adelante

Nota: Los estándares actuales tratan a las grandes empresas multinacionales con más de USD $5 mil millones en ingresos de manera distinta.

Para definir los umbrales de ingresos, primero revisamos los datos de ingresos de la Comunidad B para cada categoría de tamaño mencionada anteriormente. Buscábamos rangos de ingresos que reflejaran de manera más cercana los ingresos típicos de las empresas para el número de colaboradores en una base de FTE.

Para cada conjunto de datos de ingresos, revisamos los valores atípicos estadísticos. Utilizamos estos valores para establecer los umbrales de ingresos que corresponden a cada categoría de tamaño basada en FTE. A través de este análisis, también observamos que aproximadamente el 10% de las empresas en la Comunidad B podrían ser asignadas a una categoría de tamaño más grande debido a este cambio propuesto.

Al adoptar este enfoque innovador para los nuevos estándares, abordamos los desafíos de la externalización y la automatización. Al considerar tanto el número de colaboradores como los ingresos, nuestras evaluaciones de tamaño se vuelven más precisas, fomentando una mejor alineación entre el tamaño y las expectativas.

Podrás encontrar la versión original de este artículo en el siguiente enlace: Evolution Through Innovation: A New Way to Define Company Size

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